EL BLOG DE CRISTIÁN VILLANUEVA

Audiovisualista /Escritor/ Guionista / Músico

Friday, November 07, 2008

La televisión y los Jóvenes

I.- Introducción

Muchas veces se ha hablado del daño que produce la televisión en los jóvenes a través de su influencia. Se la ha juzgado como un ente capaz de imponer modas, comportamientos y plantillas de lo que significa ser joven.

Poco se ha dicho en cambio acerca de esa opción de ver lo que se desea utilizando filtros y valores que tienen que ver con la familia y el entorno. En el presente trabajo explicaremos como la televisión llegó a los jóvenes desde sus inicios. Como el control remoto influyó en el hecho de que la televisión pasara de ser un invento para unir a la familia, a uno más personal que trajo el aislamiento de sus integrantes. Hablaremos de La capacidad de elección en la libertad de lo que se quiere ver y finalmente intentaremos desmitificar el impacto de la televisión en los jóvenes, refiriéndonos a el como: El refugio de los jóvenes en la televisión frente al impacto de la incomunicación con sus padres.

II.- El encuentro entre la televisión y los jóvenes.

La televisión es esa extensión electrónica del ojo humano (Televisión: Visión a larga distancia), por la cual hemos podido tener acceso a los grandes cambios políticos del mundo, a los sucesos imposibles, aquellos que por transmisión oral nos hubiesen parecido una fantasía y que necesitaron ser evidenciados en imagen, como por ejemplo la llegada del hombre a la Luna. Por ella hemos visto desfilar a los géneros dramáticos, la información, la cultura (Entendiéndose como tal, todo lo relacionado a lo que realiza el hombre y deja huella) La televisión ha sido capaz de unirnos a través del deporte, o de sepáranos por ejemplo en un debate intelectual o político. Y como se trata de un medio, y como medio es solo una ventana de contenidos; es a veces apresurado juzgarla para bien o para mal, puesto que los contenidos en ella, están a la mano de un clic en un control remoto. Transformándose en una opción de libre albedrío. Lo que dejamos entrar y lo que no a nuestras mentes audiovisualmente hablando.

Pero no siempre fue así, ni tecnológica, ni intelectualmente. Existe un consenso acerca del poder de la imagen y en sus inicios muchos intelectuales temían acerca de la utilización de este poder que otorgaba como medio. Las señales de televisión eran pocas y estaban supervisadas rígidamente por el estado. La programación televisiva en los años 70 en Chile, incluía por ejemplo clases de matemáticas, castellano, biología, noticieros, series norteamericanas, teleseries y dibujos animados de la época. La televisión era familiar y de contenido mucho más genérico. El punto de vista en pantalla era el punto de vista del estado. El control remoto era solo uno y estaba en manos de aristócratas y personajes ilustrados cuya misión era manejar los contenidos, puesto que el invento de la visión a larga distancia era relativamente nuevo y se especulaba acerca de lo peligroso del contenido a través de la imagen.

Mientras algunos intelectuales se preocupaban por el manejo político e ideológico que podía tener la televisión, otros ponían atención en los procesos hacia la globalización gracias a la televisión, Marshall Mc Luhan en su libro “El medio es el masaje” plantea que Colón se tardó en demostrar que el mundo era redondo y que ahora el mundo ha vuelto a ser plano gracias a la televisión, puesto que ahora es un gran escenario que puede ser visto por millones de personas al mismo tiempo. Nace entonces el concepto de cultura de masas y de una cultura de lo desechable, de lo que ha diferencia del cine es lo visto y lo olvidado, puesto que si el cine era hasta entonces el registro inmortal en celuloide, la televisión era la transmisión de lo espontáneo. En su libro “Apocalípticos e Integrados”, Umberto Eco, nos habla de este nuevo término de “la cultura de masas” y de cómo es posible afrontar lo desechable y de un nuevo termino, el cuál será definitivo para entender la relación de la televisión con los jóvenes…El kitsch.

Mientras por un lado la principal excusa de quienes se oponían a la televisión era “Lo que estábamos entregando a nuestros jóvenes”, al parecer nuestros jóvenes estaban avanzando mucho más rápido, entendiendo este proceso de cambio hacia lo desechable o kitsh, aquello que tenía un valor artístico pero que estaba hecho por repetición y resultaba ser un apetecible embutido, como por ejemplo el cómics (En Chile revistas como el Peneca). Ahora era el turno de la televisión, y los jóvenes estaban mejor preparados para recibir esta nueva tecnología porque indirectamente estaba orientada hacia lo que ellos ya venían entendiendo a través del cómics y del consumo de lo desechable, de lo que no era parte de la memoria inmortal, si no de lo destinado a lo instantáneo.

III.- Televisión, sexo y violencia.

El poder de la imagen como contenido en sí, lo explícito que nos invade desde el momento en que encendemos el televisor es lo que ha sido cuestionado una y otra vez. Lo que ven nuestros jóvenes, lo que reciben como mensaje es lo que principalmente se achaca a este medio. Se tiende a generalizar que la televisión esta llena de sexo y violencia. Pero sin embargo, si analizamos en el caso de la ficción, como funciona el nudo dramático de cualquier historia, en ella esta contenida la confrontación entre protagonista y antagonista. Grandes obras de la literatura incluidas en planes escolares exceden en sexo y violencia. Que sería de Cien años de soledad si fuese tijeretada o censurada en sus capítulos. Subestimamos a los jóvenes, muchas veces creyendo que no son capaces de diferenciar la realidad de la ficción, pero incluso los niños son capaces de diferenciar. En los 90 gran revuelo causó el estreno de la serie de animación japonesa Drangonball (Serie que en Japón fue estrenada en los años 70) Se dijo en ese entonces que la serie instaba a la violencia. Ciertamente los niños reproducían escenas de la serie en sus juegos pero se tenía clara la diferencia entre realidad y ficción. Si se analizan los dibujos animados en general todos tienen un grado de violencia, Tom y Jerry, Popeye, etc. Porque esta violencia es la que genera un nudo dramático en una historia. El profesor de sicología del Desarrollo de la U.T.A. José Enrique Acosta plantea que los púberes que presentan trastornos emocionales y viven en un medio ambiente adverso tienden a confundir los límites entre la realidad y la fantasía, porque necesitan con mayor fuerza un elemento mágico para superar la situación de depresión, ansiedad y angustia que padecen, presentan déficit en su autoestima e identidad y viven en un entorno negativo, ya sea familiar o escolar.

En el caso de los jóvenes sus intereses en los contenidos tienen que ver con la aceptación en un grupo etáreo, el sentirse escuchados por sus pares en opuesto a la falta de comunicación con los padres. Toda copia de un modelo o el apego a lo material luego de años de estar frente a una vitrina consumista provoca un impacto. Pero la televisión en ningún caso se ha propuesto causar este impacto, por que este es más bien provocado por cómo la educación en temas valóricos se relega a la televisión. Según estudios recientes de Anatel, un niño que dedica proporcionalmente tiempo a leer y a las actividades al aire libre más el apoyo de los padres, cuando sea adolescente será capaz de discriminar contenidos y de formar su propia personalidad lejos de la vitrina consumista y de la copia de modelos. El achacar los comportamientos negativos de los jóvenes a la televisión se ha transformado en la excusa perfecta para desentenderse por parte de los adultos de ciertos temas valóricos.

III.- Los Jóvenes y la televisión a través del tiempo.

Retomando lo señalado en el Ítem II, la televisión se democratizó con el correr de los años, en los 80 en Chile, aparecieron los primeros canales privados, siempre supervisados por el Consejo Nacional de Televisión que regía con mano dura. Nunca fue más manejada la información que en esta época, la televisión seguía en manos ilustradas. Alejada de los jóvenes, juventud en televisión era igual a programas de baile y recreación. Luego de la caída de las ideologías, la televisión intentó sumir a los jóvenes en un adormecimiento. Cuando llegó el control remoto, las nuevas tecnologías hacían que los aparatos pasaran de ser de uso familiar a uno más personal. Es aquí donde se produce el cisma. Los televisores entran a los dormitorios, se pierde el lazo familiar. Los niños pasan horas viendo dibujos animados encerrados en sus piezas y los jóvenes comienzan a degustar la moda que se les ofrece y los productos que los harán ser personas. “El envoltorio se vuelve más importante que el fondo”.

A fines de los 80, se vislumbra una nueva esperanza, hasta el momento el control remoto se manejaba entre la poca oferta televisiva. Repentinamente llega a Chile la televisión por cable. Un fenómeno que aprovecha el control remoto como la posibilidad de elegir entre canales especializados en un tipo de contenido. MTV, Discovery Chanel, Cartoon Network. Ahora todo es a elección. Repentinamente el contenido que los jóvenes no podían escoger en la televisión estatal, se encuentra en un sin número de canales, información, entretenimiento, cultura. Y desde entonces la capacidad de elegir por parte de los jóvenes en cuanto a lo que se quiere ver, es parte de los intereses creados por su entorno tanto familiar como social.

IV.- La Interactividad, el reality y el reflejo de los jóvenes.

A principios de los noventa aparecen en Chile las primeras carreras de Comunicación Audiovisual. La televisión ya ha pasado su periodo de ilustración, de grandes y costosos programas y se vuelve cada vez más minimalista en su hacer. El periodismo se abre a estos nuevos profesionales y técnicos que son también capacitados para manejar contenidos. Esta nueva oleada de profesionales jóvenes coincide con el incremento del interés de los jóvenes de “Aparecer en televisión”, la necesidad de verse reflejados en la pantalla. De a poco los programas comienzan a llenarse de llamados telefónicos interactivos, los programas se basan en votaciones y opiniones por correspondencia, respecto a variados temas, desde música hasta opiniones acerca de lo que sus pares en pantalla deben hacer par solucionar tal o cual problema.

La televisión está ahora cada vez más cerca de los jóvenes, por tanto quienes buscan oportunidades tendrán acceso a ser parte de ella. Ya no hace falta ser un animador de prestigio o un reconocido periodista, la oportunidad está ahora a la vuelta de la esquina. El fenómeno Reality que inundó nuestra pantalla en el año 2003, es explicado. Según lo expresado por la sicóloga Verónica Pérez de la Facultad de Sicología de la Universidad del Desarrollo, la falta de oportunidades lleva a los jóvenes a sentirse atraídos por participar en estos programas. A partir de una investigación empírica, se concluye que los concursantes ganadores representan mecanismos alternativos de adaptabilidad. Estos son leídos por sus pares, o sea por los jóvenes que ven estos programas de la siguiente forma: (Como ejemplo el caso del Reality Protagonistas de la Fama.) “Ganaron la más amada y el más odiado” En sus opiniones los jóvenes destacaban la capacidad de actuación de Catalina, su religiosidad y buena onda”. Sobre Álvaro resaltaron su chispa, su sentido del humor y capacidad para manipular. Señala que ambos muestran al espectador mecanismos distintos para adaptarse a la situación vivida. Mientras Catalina lo hizo sin propiciar conflictos, Álvaro se ganó al público haciendo explicito su deseo de ganar a toda costa” Aquí se ven reflejadas características sicológicas de cientos de jóvenes a la hora de perseguir una misma meta. Nuevamente lo valórico inserto en el espectador juvenil puede determinar la identificación con cualquiera de la formulas para conseguir estas metas.

V.- Los nuevos medios audiovisuales, la televisión ya no es primera opción.

Más que hablar de un impacto producido por la televisión, el impacto es más bien producido por el soporte de los medios y la capacidad de adaptabilidad y de reflejo que este presenta en los jóvenes. Cuando algo nuevo se presenta se produce el desajuste en la brecha comunicacional con los adultos y luego un reacomodo en donde al parecer mientras más democrática es la posibilidad de lo que se quiere ver, mayor es la consciencia a la hora de elegir. Según un estudio realizado este año por la plataforma Terralibre entre los consumos de medios, encabeza la lista el cine con un 57,04 % en las preferencias de consumo, luego Internet con un 45,17%, a continuación la televisión por cable con 37,98%, luego le siguen las revistas con 32,01%, la televisión abierta con 29,25%, la radio con 27,67% y finalmente los periódicos con 22,7%.

El nuevo impacto para nuestros jóvenes, o en realidad el nuevo medio que ha destronado a la televisión es Internet. Según un estudio realizado por La Universidad De Navarra, en España y el programa Educared de Fundación Telefónica el año 2006. El estudio llamado “Generaciones Interactivas en Iberoamérica. Niños y adolescentes frente a las pantallas” indica que Internet es el medio preferido de los jóvenes latinoamericanos entre los 11 y los 15 años.

Con la llegada de los soportes digitales, las cámaras web, y todos los nuevos artilugios electrónicos la televisión saltó a la red. Plataformas como you tube son visitadas por millones de jóvenes que eligen lo que quieren ver y que suben su propia producción televisiva casera, en donde a cambio se alimentan de comentarios y votaciones. Este es al parecer el espacio que los jóvenes buscaban. Sin embargo el desajuste se mantiene aún en proceso, puesto que la tecnología está yendo más rápido que la capacidad de discernir lo que se puede o no mostrar, y en este punto es donde lo valórico nuevamente debe ser el soporte para cualquier nueva tecnología.

VI.-Conclusión

Por años se ha demonizado a los medios, lo cierto es que los medios no son el mensaje, en el caso de la televisión como en cualquier nueva tecnología adoptada por los jóvenes existe un proceso de adaptación y una búsqueda en el soporte para mostrarse tal y cual son. Figurar en su entorno y ser reconocidos por sus pares.

En este proceso de adaptación y de búsqueda de la imagen personal a través de la imagen en la pantalla, existe un sinuoso camino del cual se puede sacar provecho o caer en los modelos equivocados. Es tarea de los adultos y de la formación desde la infancia crear en los jóvenes una apertura mental a la información y un filtro basado en lo valórico. Nuevos medios siempre aparecerán y debemos estar preparados y ser un apoyo para los jóvenes en el uso de ellos.